Diciembre 25, 2007
En la agonía del año que acaba, la ausencia de expectativas, novedades e ilusiones nuevas, desemboca a la fuerza en la obligación de crearlas. Es una pregunta abierta vestida de afirmación mañanera.
Donde las medias son negras y tupidas, con falda corta y piernas cruzadas, veo intentos de querer abrirlas para que sólo yo las vea; en metódicos movimientos, lentos y estudiados a carne abierta. Creo que es un intento de llamar la atención para levantar viejas sensaciones entre nosotros, que parecen últimamente agachadas. Si hay un animal hermoso en la tierra que sienta el desprecio o la lejanía como una ofensa: esa es la hembra, que añora las miradas furtivas que caminaban por su cuerpo, sin daño pero con el placer que da saber que eres observada. Es inútil el intento de cazar, de enamorar, sin disparar una sola bala y mas aun cuando el hecho de descifrar mensajes se torna esclavo e imprescindible.
Sentada, ¡Qué hermosa estabas!
Despreocupada
Con las piernas juguetonas,
y la falda subida,
sólo tapada por la bufanda que colgaba.
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La vida social para una mujer fiel es demasiado acotada. La flor no merece vivir en una jaula encerrada, ya que su propia naturaleza la hace buscar el sol: escapando entre un par de absurdos barrotes. La mal llamada ‘liberación de la mujer’, para ser completa, debe ser corta de faldas; mientras pueda, mientras sus carnes sean anheladas. El cuerpo es una fiesta, un regalo que nos recuerda, con crueldad, qué somos y cuanto queda de nosotros en esta vida terrenal dónde tenemos las balas contadas.
Un día de estos disparo de golpe todas las balas, quedando desarmado y sin techo o con un poco de suerte consigo quedarme a vivir en el hueco de tu falda.
